La Secretaría de Seguridad ha informado sobre las nuevas medidas puestas en vigencia, durante el “toque de queda absoluto”, desde el 29 de marzo hasta el 12 de abril, a fin de lograr un mayor control  preventivo de contagio de COVID – 19, planificando  para que la población hondureña, cumpliendo con las medidas sanitarias, pueda tener ordenadamente acceso a alimentos, medicinas, combustible y otros requerimientos.

Reconozco el valor de dichas medidas gubernamentales y llamo, a todas y todos los habitantes, a acatarlas cumplidamente. El CONADEH aprecia  que el Gobierno haya tomado en cuenta su recomendación, en ese sentido, hecha el viernes 27 recién pasado. Constatamos también la ampliación implícita del “toque de queda absoluto” hasta el domingo 12 de abril.

Sin perjuicio de lo anterior, es de advertir que el temor, la duda, la incredulidad y, a veces, la desobediencia, por personas y grupos, a las medidas principales ordenadas por la autoridad sanitaria y las accesorias del orden público y seguridad para que esas medidas sanitarias sean cumplidas, sin afectar la dignidad de las personas: está exponiendo más, a toda la población, a la propagación creciente del coronavirus, con cada vez más posibles consecuencias no solo negativamente impactantes, sino desastrosas para la sociedad y el Estado de Honduras.

Para evitarlo, debemos responder a nuestro deber de actuar siempre como defensores de  nuestras vidas, la de nuestras familias y comunidad, uniéndonos como un solo cuerpo social que, sin temor, se protege a si mismo, en toda circunstancia, con la convicción de su lucha solidaria y fraternal contra esos y otros males públicos que atentan contra nuestra supervivencia, derechos y esperanzas como pueblo.

Si hay decisión y voluntad de participación solidaria, vamos a vencer el coronavirus y el dengue y, además, a partir de ésta prueba trágica y conmovedora, necesitaremos cambiar de actitudes y comportamientos para mejorar también las condiciones y calidad de vida de todas y todos los hondureños, dando prioridad a quienes son víctimas de la pobreza y de la desigualdad social.

En la crisis y lucha actual, contra el coronavirus y el dengue, debemos seguir las instrucciones sanitarias y del orden público, emanadas del Gobierno Central; y, en compatibilidad con ellas, las de los gobiernos municipales, atendiendo las medidas de prevención señaladas para resguardarnos como población, siempre con respeto a nuestra dignidad humana.

Cada una y uno de nosotros, debemos proteger, por nuestra parte, a las demás personas y aprovechar la oportunidad de estar en casa con la familia, para dialogar entre nosotros, incluidos los niños y niñas, sobre la importancia de la vida familiar o del hogar, y el valor positivo del respeto mutuo, de los derechos y deberes humanos de cada miembro de la familia y de los demás. Al final de este aislamiento necesario, estamos llamados a compartir y aplicar, en la vida comunitaria, éstas reflexiones y prácticas familiares o del hogar, sea en las escuelas, colegios, universidades, centros laborales, oficios o trabajos o en toda actividad que hagamos, en la comunidad municipal de origen o en cualesquiera otra en la que nos encontremos.

En mi corazón y pensamiento están las personas que viven solas, en especial las adultas mayores y personas con discapacidad y otras, en similar situación por diferentes motivos. A ellas dirijo también éste llamado para que vigoricen su espíritu y ánimo con la conciencia de su dignidad como seres humanos, y con la convicción de no estar abandonados y de tener la opción de llamarnos para recibir nuestro apoyo solidario. Lo esencial es comportarnos como hermanas y hermanos, en la gran familia hondureña, en la cual  debemos entre-ayudarnos, sin discriminación alguna, por ningún motivo.

Debemos así, en esta crisis sanitaria, levantarnos unidos y salir, con dignidad, del desastre que está provocando: cumpliendo solidariamente con nuestros deberes humanos con los demás y atendiendo requerimientos que propicien la efectividad de nuestros derechos humanos, en especial de la salud, vida y seguridad, de los cuales está dependiendo el goce completo de los demás derechos humanos que nadie nos puede negar o quitar

Hay que ocupar nuestras posiciones en esta batalla contra el mal común, con la seguridad que venceremos los virus que nos atacan. Debemos salir de ésa crisis, con nuevas voluntades, ideas y energías para trazar solidariamente el camino para que, en adelante, el Estado y la sociedad, en sus planes, decisiones y acciones: hagan prevalecer siempre la protección y respeto de la dignidad humana de los habitantes, mujeres y hombres, niñas y niños.

Debemos empeñar las capacidades, voluntades y otros recursos disponibles, en los ámbitos municipales y nacional, tanto del Estado como de la sociedad. El Congreso Nacional se habrá de reunir, en los próximos días, para aprobar un paquete de medidas, de carácter económico y fiscal, para atenuar los efectos de esta crisis sanitaria. Urgimos respetuosamente al Congreso Nacional a apoyar las recomendaciones que el CONADEH formuló, el 28 de marzo, sobre el objetivo y destino específico de las medidas, y las de aumento de nuestras disponibilidades nacionales, con recursos que provendrían del una gestión exitosa de condonación de nuestra deuda externa y de la participación productiva en el Plan Coordinado de Asistencia Humanitaria de la ONU para atender los efectos de los desastres provocados por el Coronavirus. Plan que se espera entre en vigencia, a partir de abril próximo.

En suma, con la energía vital y cívica del pueblo soberano, buscaremos reorganizar pacíficamente nuestra sociedad civil y revivificarla para que ella transforme el Estado, en la línea de acción de su fin supremo que es la protección y respeto de los derechos que emanan de la dignidad humana. Se trata de entrar en un mundo de nuevas ideas utilizando tecnología política creadora, con el impulso de líderes sociales que sepan superar el tradicional e infructuoso debate ideológico y de políticas anacrónicas que hemos sufrido, para construir realmente una sociedad de dignidad  y libertad, y un Estado democrático de derecho y justicia social.

Ello podemos lograrlo, reconociendo que, como lo dijese un respetado y mundialmente reconocido pensador: la dificultad no estriba tanto en desarrollar nuevas ideas, sino en como desprenderse de las viejas- (John Maynard Keynes)

Tegucigalpa, Honduras, Centroamérica, 29 de marzo de 2020.

H. Roberto Herrera Cáceres

Comisionado Nacional de los Derechos Humanos

Categorías: COVID-19

Chinese (Traditional)DanishEnglishFrenchGermanItalianRussianSpanish