• Cuestionó que los actuales liderazgos políticos todavía no cumplen con sus deberes de crear las condiciones favorables para la reconciliación y la unidad del pueblo y que más bien hay interés en desunir las familias  y dividir a los hondureños.

El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, Roberto Herrera Cáceres, hizo hoy  un enérgico  llamado, tanto a los manifestantes como a los cuerpos de seguridad del Estado, a mantener la cordura en sus actuaciones, evitar que se siga derramando sangre entre hondureños y no se siga destruyendo la propiedad pública y privada.

El Defensor del Pueblo se refirió a los hechos violentos suscitados este viernes en el marco de una marcha de protesta que dejo como saldo varios manifestantes y miembros de los cuerpos de seguridad del Estado, lesionados, heridos y la destrucción de bienes públicos y privados.

Según Herrera Cáceres, las personas que participan en protestas sociales deben preservar y fortalecer el derecho de manifestación pacifica que no traiga consigo violencia,  hostilidades, ni el  irrespeto a los derechos de las demás personas.

Agregó, que los miembros de la policía militar y de la policía nacional, en el ámbito de su acción, deben tomar en cuenta que el uso de la fuerza y de las armas debe ser  una medida extrema muy excepcional y tener  siempre presente el respeto de los derechos humanos.

Urge a líderes políticos crear condiciones para la unidad del pueblo

Cuestionó, por un lado, que los actuales liderazgos no cumplen todavía con su deberes y, por otro,  el interés que hay  en desunir las familias y al pueblo hondureño.

Señaló que, una vez más, la actual crisis política post electoral refleja el interés que hay  en desunir las familias  y dividir  al pueblo hondureño, invocando una superioridad de un sector sobre las opiniones, criterios y opciones de los otros.

Indicó que los actuales liderazgos políticos no cumplen todavía con sus deberes de crear las condiciones favorables para la reconciliación y la unidad del pueblo.

“Al contrario, se promueve e incita a la violencia, a la intolerancia y a la confrontación, entre sectores de la población y contra las autoridades, dando lugar también a casos de represión arbitraria, por parte de estas últimas”, declaró.

Agregó que esa situación  ha traído como resultado la  privación de la vida de más de 30 personas así como daños a la propiedad privada y pública, que nos pertenece a todos.

Mencionó que otra de las consecuencias ha sido, el  irrespeto al derecho humano a la integridad personal, y se ha puesto en precario el derecho  a la salud, al medio ambiente, a la libre circulación, a la libertad de expresión del pensamiento, a la seguridad, a la paz y la democracia.

“Esas actitudes y sus resultados, niegan los derechos de todos los integrantes del pueblo de actuar, como hombres y mujeres libres e iguales, y como sujetos titulares de derechos y libertades que están en tensión con los derechos y libertades de los demás”.

Agregó que esas actitudes de violencia y represión, son contrarias a la dignidad humana y, en  consecuencia, incompatibles con la democracia real.

Citó, que la Declaración Universal de los Derechos Humanos consigna como principio esencial, que la democracia “es un derecho fundamental del ciudadano, que debe ejercer en condiciones de libertad, igualdad, transparencia y responsabilidad, con el debido respeto a la pluralidad de puntos de vista, y en el interés de la comunidad”.

El ombudsman hondureño exhortó  a los líderes políticos a respetar, sin discriminación alguna, la dignidad humana de  todos los hondureños y que sus actuaciones vayan encaminadas a  salir de la inestabilidad política mediante el diálogo incluyente y solidario.

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