•  Sistema de salud no permite acceso a la atención de calidad que requieren los hondureños

El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (CONADEH), continuó hoy  inspeccionando  hospitales y centros de salud a nivel nacional, con el propósito de formular recomendaciones y sugerencias a las autoridades para asegurar el cumplimiento del derecho a la salud de todos los habitantes de Honduras, con seguridad, calidad y enfoque directo en la dignidad de las personas.

Este lunes, el personal del CONADEH se concentró en la inspección de los centros de salud en 36 municipios  de los 18 departamentos del país, en los cuales se está desarrollando la estrategia de seguridad humana para el desarrollo sostenible conocidos como Municipios de Bienestar Solidario.

Dichas inspecciones las lleva a cabo el CONADEH con el acompañamiento de representantes de las redes multisectoriales y  de grupos en condición de vulnerabilidad.

Estos grupos  han sido integrados en los Municipios de Bienestar Solidario para facilitar el ejercicio de la veeduría social, así como, promover la participación política inclusiva de la ciudadanía y de la cultura democrática  y educación en derechos humanos.

El pasado 09 de agosto, el CONADEH inició un proceso de observación en 31 hospitales y más de un centenar de centros de salud del país, con el propósito de superar las deficiencias en la prestación de ese servicio a nivel nacional.

Roberto Herrera Cáceres, titular del CONADEH, destacó la importancia de mejorar el trato a los pacientes y que los hospitales y centros de salud presten sus servicios con más calidad y calidez, especialmente hacia los sectores vulnerados o más desfavorecidos.

Agregó que cada delegado, en los  18 departamentos del país, tiene instrucciones precisas de registrar cualquier queja por falta de atención,  realizar las investigaciones correspondientes  y, de inmediato, hacerlas del conocimiento de las autoridades correspondientes a fin de salvaguardar la salud de las personas.

En su último informe el CONADEH destacó, entre sus hallazgos, que la actual organización del sistema de salud en Honduras no permite el acceso a la atención que requiere los más de 9 millones de habitantes.

Indicó que en algunos hospitales hay insuficiencia de camas para los pacientes; las máquinas de laboratorio, quirófano, anestesia, tomógrafo, equipo de cocina y rayos “X”, lavandería y otros están dañadas, otros no cuentan con ambulancias o se encuentran en mal estado.

La mayoría de los Centros de Salud no disponen de una alternativa ante un eventual corte de energía en la zona, con lo que se pone en riesgo la vida de las personas que se encuentran en incubadoras, atención de emergencia, nebulizaciones y se corre el riesgo de perder aquellos suministros que necesitan ser mantenidos bajo refrigeración.

Otro de los señalamientos, es que las remisiones de pacientes, de un hospital a otro, aumentan debido a la debilidad institucional del servicio de salud de la mayoría de los establecimientos por casos graves de enfermedades de mayor complejidad que no se puedan atender en los establecimientos con menores capacidades.

Los principales afectados por las remisiones de pacientes son el Hospital Escuela Universitario y el Hospital Mario Catarino Rivas.

Las autoridades se ven obligadas a efectuar esas transferencias por la falta de accesibilidad a sus servicios, debido a escasez de personal, desabastecimiento de medicamentos e insumos, ausencia de tratamientos especiales, servicios e infraestructura necesaria.

En la mayoría de los establecimientos, especialmente aquellos centros de salud a nivel local el trato al paciente ha sido bueno, expedito y eficaz, sin embargo, el problema radica en los hospitales de mayor carga de pacientes, como en los hospitales nacionales, donde constantemente se denuncia un trato irrespetuoso e inhumano.

La disponibilidad de personal, tanto en hospitales como en centros de salud, es insuficiente en áreas de enfermería, médicos generales, especialistas, aseo, vigilancia y otros, lo que dificulta la adecuada atención al paciente y sus familiares.

Las plazas de personal médico que se ha jubilado o fallecido se congelan o dejan de cubrir, reduciéndose progresivamente la cantidad de personal disponible para cubrir la demanda en salud que día a día aumenta.

La falta de personal, sumada al incremento de la demanda de atención en consultas de especialistas y cirugías, hace que las programaciones de las mismas tomen desde 6 meses hasta un año, generando una degradación en el estado de salud de las personas.

Categorías: NOTICIAS

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