En los últimos años, algunas cárceles hondureñas fueron escenario de matanzas, incendios, motines, fugas, intentos de fuga, enfrentamiento entre privados de libertad, introducción de armas de fuego, granadas, drogas, licores y celulares.

La Comisionada Nacional de los Derechos Humanos, Blanca Izaguirre cuestionó hoy al alto grado inseguridad que se vive al interior de los centros penales del país al registrarse un nuevo hecho violento que dejó como saldo 6 privados de libertad muertos en la cárcel de “máxima seguridad” de Ilama Santa Bárbara, conocida como “El Pozo”.


Informes preliminares indican que seis privados de libertad fueron encontrados muertos en el Modulo Procesados 5, asignados a los miembros de la mara 18, en ese recinto carcelario ubicada en el occidente de Honduras.


“El Estado hondureño, por medio del Instituto Nacional Penitenciario, debe garantizar la seguridad apropiada en el interior de los centros penitenciarios, para evitar riñas, lesiones y muertes de los privados de libertad”, señaló.


Agregó que las autoridades tienen el deber de garantizar el derecho humano a la vida, salud, alimentación, agua potable, a una comunicación con sus familiares, a la integridad personal, psíquica y moral de las personas privadas de la libertad.


Centros penales escenario de muertes violentas


Un recuento de hechos indica que, en los últimos años, muchas de las cárceles hondureñas han sido escenario de matanzas y tragedias que han dejado incalculables pérdidas de vidas.


El 5 de abril del 2003, se suscitó una “matanza” en la Granja Penal de El Porvenir, en el departamento de Atlántida, que dejó como saldo 69 personas muertas.


El 17 de mayo de 2004, se registró un incendio en el Centro Penal de San Pedro Sula donde perdieron la vida 107 privados de libertad y resultaron lesionados al menos 25 reclusos, hecho violentó por el cual el Estado de Honduras fue condenado por la Corte Interamericana de los Derechos Humanos.


Entre el 2011 y el 2014, el CONADEH registró más de un centenar de heridos y la muerte de unas 470 personas privadas de su libertad, de los cuales, 360 murieron quemados en la Granja Penal de Comayagua.


En septiembre de 2018, se produjo un hecho violento en el Centro Penitenciario de Morocelí, entre privados de libertad que dejó como saldo dos muertos y doce heridos.

El 12 de junio de 2019, la Penitenciaria Nacional de Tamara fue escenario de un enfrentamiento entre miembros de la Mara Salvatrucha (MS-13) y reos comunes conocidos como “Paisas” que dejó como saldo 3 privados de libertad muertos y decenas de heridos, lesionados y fracturados.


En diciembre del 2019, la cárcel ubicada en el municipio de Tela, Atlántida, fue escenario de un amotinamiento que dejó como saldo al menos 19 muertos y 16 reos heridos.


En enero del año 2022, se notificó el enfrentamiento entre bandas rivales, dejando como saldo 4 personas fallecidas y 11 heridas en el Centro Penal de Tela, departamento de Atlántida.


En los diferentes operativos realizados por las autoridades, en las celdas, es común que encuentren armas de todo calibre, machetes, bebidas alcohólicas, teléfonos celulares, y diferentes tipos de droga.

En los últimos años, algunas cárceles hondureñas fueron escenario de matanzas, incendios, motines, fugas, intentos de fuga, enfrentamiento entre privados de libertad, introducción de armas de fuego, granadas, drogas, licores y celulares.

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