Palabras del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos H. Roberto Herrera Cáceres, como mediador, en el diálogo y firma del “Acuerdo por la Dignificación Humana y la Calidad Educativa” que posibilita el retorno al funcionamiento normal de las actividades educativas en institutos del Departamento de Cortés y otros a nivel nacional.

Estimados compatriotas:

A los jóvenes alumnos y alumnas, así como a los padres y madres de familia que tienen hijos en los centros educativos de San Pedro Sula concernidos por esta situación; y al Gobierno de Honduras, representado por el Secretario de Estado en el Despacho de Educación: agradezco la confianza depositada en la institución del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos para mediar y facilitar la solución de la situación que, próxima a cumplir un mes, motivó la interrupción del funcionamiento normal de las actividades educativas.

Su presencia en este edificio del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos que es precisamente  “Casa del Pueblo” al servicio permanente de la Nación: es reconocimiento de la importancia del Acuerdo que hoy están acordes en firmar.

Con el respeto de los derechos humanos de todas y todos los estudiantes, y padres y madres de familia, y de la función esencial del Estado de educar que al Secretario de Estado le corresponde dirigir y supervisar: están Uds. logrando un ejemplar acuerdo por la dignificación humana y la calidad educativa, que puede ser fuente de próximas políticas públicas nacionales.

El derecho humano a la educación lleva a que los estudiantes desarrollen plenamente su personalidad, controlen su propia vida, conozcan el sentido  y experimenten los beneficios de todos sus derechos humanos como personas, así como de sus deberes con su familia, con su comunidad local y con Honduras. Los alumnos  o estudiantes son los titulares de esos derechos y de esos deberes, y sus actores principales.

Entre los medios para preparar más concretamente al cumplimiento de esos deberes humanos, el Trabajo Educativo Social es uno de ellos que, orientado especialmente hacia la juventud de estudiantes (alumnos y alumnas), les lleva hacia el camino que posibilita más su contribución para atender necesidades o solucionar problemas de la comunidad y apoyar el esfuerzo del Estado por el desarrollo sostenible que debe beneficiar a todas y todos, sin excepción.

Por ello, ese trabajo educativo social, como todo el servicio de la educación pública, debe ser accesible, disponible, aceptable y adaptable. Aspectos que se reconocen en el Acuerdo que Uds. hoy han querido concertar,  aceptando que el proyecto de Trabajo Educativo Social tiene carácter optativo para cada estudiante conforme a los lineamientos que determine cada instituto, a nivel local.

El Acuerdo refleja también la aplicación y promoción de principios democráticos. Ello lo evidencia aún más el compromiso que también han adquirido y hecho constar, según el cual la Secretaría de Educación y los estudiantes y padres de familia dialogarán y elaborarán, en forma conjunta, la agenda de temas de interés educativo a tratar en reuniones periódicas.

Este Acuerdo que es el triunfo del diálogo, de la razón y de la tolerancia en una sociedad que, hoy más que nunca, necesita de estos ejemplos para recuperar su fe en el valor de la confianza y cohesión social,  sobreponerse a los males que nos aquejan, y conducirse hacia el desarrollo sostenible y el progreso social.

Estoy persuadido que nuestro pueblo saludará su voluntad de firmar y de ejecutar este Acuerdo por la Dignificación Humana y la Calidad Educativa que queda abierto a la adhesión voluntaria de quienes estudian en centros educativos con iguales o similares reivindicaciones a las hoy atendidas.

Sede del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (CONADEH) Tegucigalpa, Municipio del Distrito Central, 13 de mayo de 2016.

 

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