Firme, respetuosa y ponderadamente, al Poder Ejecutivo, recomendamos que:

  1. Para contener y controlar el COVID–19 y el Dengue y para la reapertura prudente, gradual y progresiva de todas las actividades, en particular las empresariales: todas las decisiones sanitarias, económicas, políticas, sociales, ambientales y de seguridad, así como las medidas que se adopten, deben estar centradas en la protección y respeto de los derechos humanos de toda la población, con referencia especial al derecho a la vida, a la salud y a la integridad personal, en su interrelación ponderada con los demás derechos humanos, y estar fundamentadas asimismo en evidencia científica, de conformidad con el Reglamento Sanitario Internacional y recomendaciones de la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud, en lo que fueren aplicables al nivel de desarrollo de Honduras y a la situación de la mayoría de su población que sobrevive a pesar de la situación de pobreza que experimenta.

2. Para lograr lo anterior:

A. Se debe hacer efectiva la Rectoría de la Secretaría de Estado en el Despacho de Salud y el encuentro de la unidad de criterio en la toma de decisiones por dicha Secretaría de Estado, con respecto al Sistema Nacional de Salud y a su función de protección social dentro del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo (SINAGER);

B. Se debe iniciar la unificación del Sistema Nacional de Salud en la actual crisis sanitaria para concluirla en la postcrisis, como parte de la “nueva normalidad” en Honduras, velando también por garantizar el cumplimiento del  deber  que  tienen  las  entidades privadas que prestan servicios de salud, de complementar la institucionalidad pública de salud, actuando siempre de conformidad con el fin supremo de proteger y respetar la dignidad humana y en forma compatible con los principios fundamentales de la protección social.

3. Para la solidez, cristalización normativa y certeza pública, a lograrse bajo la rectoría y criterios unificados de la Secretaría de Salud:

A. Deberá procederse a unificar protocolos de aprovechamiento de capacidades, recursos y disponibilidades mutuas y de actuación conjunta, así como un solo protocolo de tratamientos y medicamentos; y a tomar medidas y disponer de insumos apropiados de bioseguridad en el manejo de pacientes en cada fase de contagio y en la búsqueda activa de contactos;

B. Deberá asegurarse la actuación profesional conjunta del sector salud, conforme a dichos protocolos y a principios de solidaridad, pluralismo y ética profesional, que fomenten la confianza social en la protección efectiva del derecho a la vida y a la salud de la población, en especial de la mayoría de las personas que vive actualmente en situación de pobreza;

C. Se hará la elaboración y aplicación de los protocolos, en especial sobre la entrega, a todos los establecimientos de salud, de medicamentos para los tratamientos indicados y la atención de salud, la actuación del personal sanitario y el trato humano a las personas, conforme a la protección y respeto del derecho a la salud física, mental y social de cada una y uno de los habitantes, incluida la del personal sanitario, al cual además de su correspondiente equipo completo de bioseguridad, se proveerá de lugares especialmente habilitados para su descanso y seguridad;

D. Se hará, por todas las instituciones públicas del sector Salud, la aplicación consecuente y complementaria de los presupuestos respectivos previstos para esas actividades.

4. Para conocer el rumbo real de la curva de contagios y su contención, se deberá aumentar significativamente, con mayor diligencia, la práctica de pruebas rápidas validadas o confirmatorias, atender oportunamente a las personas en las diferentes fases de contagio y utilizar los medicamentos ya validados y normalizados, sin perjuicio de su actualización conforme a resultados de estudios científicos más avanzados.

A. En esa dirección, se deberá lograr, como mínimo, la realización de dos mil pruebas diarias a nivel nacional, para diagnosticar, por testeos grupales determinados y masivos aleatorios, a un número cada vez más cercano a la realidad de las personas contagiadas y sus contactos, darles atención médica y medicamentos y contener la propagación del virus.

B. A ese efecto:

-Acelerar la aplicación y procesamiento ordenado de las cuarenta y un mil pruebas diagnósticas de PCR disponibles (donadas por el Banco Centroamericano de Integración Económica y la OIM) e impulsar activa y constantemente la llegada a Honduras y la utilización planificada y perentoria de las doscientos cincuenta mil pruebas de PCR, ya también adquiridas, hace varias semanas, por el Gobierno.

-Conforme a acuerdo con el Instituto Hondureño de Seguridad Social, lograr que éste aporte inmediatamente las pruebas de que dispone; y sume (a los laboratorios actuales y planificados por la Secretaría de Salud, en Tegucigalpa, San Pedro Sula y La Ceiba); los dos laboratorios de virología molecular de que dispone el Instituto, poniéndolos a funcionar las 24 horas del día.

– Velar por el cumplimiento, por parte de los laboratorios de las entidades privadas que prestan servicios de salud, del deber de complementar las actividades del sector público de salud, realizando pruebas, conforme a los requerimientos de calidad y validación requeridos por la Secretaría de Salud y aplicando, a la práctica de pruebas, precios justos y acordes con la grave situación económica que experimentan las familias, en particular las de ingresos más bajos.

-Unificar y armonizar la información y campaña nacional contra el COVID-19 y el Dengue, con datos actualizados, mensajes informativos y preventivos que fomenten la confianza de la población y eviten la desinformación, el rumor y la incertidumbre, que afectan la seguridad humana y la democracia, en nuestro país.

5. Para facilitar al encuentro de contactos activos de personas contagiadas dentro de las empresas y en actividades comerciales y sociales, en general, y que pueda procederse, en forma prudente, priorizada y paulatina, con las medidas correspondientes de bioseguridad, a la reapertura comercial e integral de todas las actividades orientadas al desarrollo nacional: aprovechar conjuntamente las experiencias, prácticas útiles y confianza lograda, por cada institución de salud o seguridad social, en las comunidades locales y en las empresas. Esa reapertura debe hacerse de conformidad a la toma de decisiones, adopción de medidas y dinámica funcional que aquí se recomiendan, en especial, en los numerales 1 y 6 del presente documento.

6. Para implementar inmediatamente los puntos anteriores: iniciar una dinámica funcional unificada entre la Secretaría de Salud, como ente rector, y el Instituto Hondureño de Seguridad Social, con el apoyo tecnológico y científico de médicos especialistas voluntarios, como la “Plataforma Todos Contra el COVID–19”; el “Instituto de Enfermedades Infecciosas y Parasitología (IAV)”,  los investigadores que colaboran con la Secretaría de Salud, un equipo pluralista de especialistas del Colegio Médico de Honduras y la contribución de las universidades que desarrollan investigación académica, en la materia.

7. Todas las anteriores recomendaciones se realizan, sin perjuicio del contenido de las que hemos presentado anteriormente durante la presente crisis, en particular, las relativas a: promover una mayor participación ciudadana en la toma de decisiones y adopción de medidas, a posibilitar un entorno favorable para que los defensores y defensoras de derechos humanos puedan desarrollar normalmente sus actividades; y a las que presentaremos en nuestro próximo informe de actuaciones, a nivel nacional.

CONADEH, Tegucigalpa, Honduras, Centroamérica, 14 de mayo de 2020.

H. ROBERTO HERRERA CÁCERES

COMISIONADO NACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS

Categorías: NOTICIAS

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